Nuestra Institución Educativa Parroquial Reina de las Américas, es una institución auténticamente «católica»; por tanto, los principios y la axiología que dirigen nuestro quehacer educativo son los que nuestra Santa Madre Iglesia determina, en el cumplimiento de la Misión que Jesucristo ha encomendado, para todas las escuelas católicas en las que se realice el apostolado de la educación de los niños, adolescentes y jóvenes cristianos. En este sentido, se hace necesario tener en cuenta el pensamiento del Papa Francisco respecto a las tres claves esenciales para la educación:
El Santo Padre explicó que “frente a un individualismo invasor que hace humanamente pobres y culturalmente estériles, es necesario humanizar la educación”. Por ello, “la universidad y la escuela tienen sentido pleno solo en relación a la formación de la persona”.
Así también dijo que: “Las instituciones educativas tienen la misión de ofrecer horizontes abiertos a la trascendencia” y la educación debe estar “al servicio de un humanismo integral”.
La Iglesia, dijo el Papa, “como una madre educadora mira siempre a las nuevas generaciones en la perspectiva de la formación de la persona humana tanto desde el punto de vista de su fin último como desde el bien de las sociedades de cuyo miembro es el hombre”.
2. Cultura del diálogo
“Nuestro mundo se ha convertido en una aldea global con múltiples procesos de interacción, donde cada persona pertenece a la humanidad y comparte la esperanza de un futuro mejor con toda la familia de pueblos”, afirmó Francisco.
El Pontífice, al mismo tiempo, lamentó que “tenemos muchas formas de violencia, de pobreza, de sufrimiento, de discriminación, de marginación y de acciones restrictivas de las libertades fundamentales, se crea así una cultura del descarte”.
En este contexto, afirma, “las instituciones educativas católicas están llamadas a situarse a la vanguardia para practicar la gramática del diálogo que forma el encuentro y la revalorización de la diversidad cultural y religiosa”.
3. Sembrar esperanza
“El hombre no puede vivir sin esperanza”, aseguró el Obispo de Roma. “La educación es generadora de esperanza. De hecho, la educación es un dar a luz, es un hacer crecer, si se sitúa en la dinámica del dar la vida. Y la vida que nace es la fuente más fecunda de la que brota la esperanza, una vida siempre en búsqueda de la belleza, de la bondad, de la verdad y de la comunión con los demás para un crecimiento común”.
El Papa se mostró convencido de que “los jóvenes de hoy tienen, sobre todo, necesidad de esta vida que construye el futuro. Por lo tanto, el verdadero educador es como un padre y una madre que transmiten una vida capaz de un futuro”. Para lograrlo, el Pontífice sugiere “escuchar a los jóvenes”
De hecho, la propuesta pedagógica del Colegio Reina de las Américas asume el enfoque del currículo por competencias propuesto por el Ministerio de Educación; sin embargo, como Colegio Católico es necesario resaltar los siguientes aspectos:
a) Una educación para la libertad: Una educación con y para la libertad y el servicio, lo cual significa que somos personas libres para reflexionar sobre los que hacemos y saber valorar lo que está bien y lo que está mal, los comportamientos que nos hacen crecer; quiere decir elegir siempre el bien.
b) Una educación para el trabajo: Significa abrirse a los demás. Especialmente a los más pobres y necesitados, a trabajar por mejorar el mundo en el que vivimos. Por eso, el Papa añadirá y dirá a los jóvenes: «Sed hombres y mujeres con los demás y para los demás, verdaderos modelos de servicio a los demás».
c) Una educación para la justicia y para la paz: Tiene que ver esencialmente con el reconocimiento de la dignidad de la persona en cuanto que ha sido querida y creada por Dios a su imagen y semejanza. El mismo Señor Jesús, nos ha hecho comprender que todo ser humano, independientemente de su condición física, espiritual o social, merece respeto y consideración. La condición para construir sociedades inclusivas está en una comprensión integral de la persona humana, que se siente verdaderamente acogida cuando se le reconocen y aceptan todas las dimensiones que conforman su identidad.
d) Una educación que lleva a la comunión total con todos los hombres: crea auténticos vínculos de fraternidad, propiciando las condiciones de unidad en beneficio del bien común.
e) Una educación que forma actitudes morales: Reconociendo que la moral es una consecuencia del encuentro con Jesucristo”, “Es una consecuencia de la fe, para nosotros los católicos, integrando Fe y Vida del Evangelio. Con dicha formación se hará posible el recto uso de los derechos y deberes propios y ajenos y se forjarán el corazón y la voluntad para ejercer rectamente la libertad.
f) Una educación para el diálogo entre Fe y Cultura: que permita «conocer a Cristo en el hombre y reconocer al hombre en Cristo». Dicho diálogo, sin recíproco detrimento, trae consigo una cooperación y mutuo enriquecimiento. En consecuencia, ni la fe está en condiciones de prescindir de la cultura como medio de encarnación, ni la cultura puede escatimar la referencia a la fe, sin recortar arbitrariamente su verdadero horizonte.
g) Una educación que:
- sostenga la interdisciplinariedad a todo nivel.
- integre la Educación Religiosa con todas las áreas del saber y practique la Pedagogía de Dios, que es gradual, paciente y rica en misericordia